La caída del periodismo del algoritmo

El cambio de criterio de Facebook ha precipitado la primera crisis de los medios nativos digitales en apenas un año

Hace poco más de un año, Mark Zuckerberg sembró el pánico en muchos medios de comunicación cuando anunció un cambio del algoritmo de Facebook para primar “interacciones sociales más significativas”. Los temores eran fundados. Solo en EE.UU. se han perdido un millar de empleos en lo que va de 2019 y en España han cerrado Eslang y la delegación de BuzzFeed, y ha habido 60 despidos en PlayGround, en lo que se considera la primera crisis de los medios nativos digitales, que se atribuían la renovación del periodismo tradicional.

A nivel internacional, Vice Media prescindió de 250 trabajadores, el Huffington Post recortó un 20% de la plantilla y Buzzfeed el 15% (unos 200 empleados), pese a que facturó 300 millones de dólares en 2018. No ha habido piedad ni para periodistas como Cates Holderness, que lanzó una de las piezas más virales de Buzzfeed –la del vestido que era posible verlo de dos colores– en el medio que popularizó las listas, los cuestionarios y los títulos que animaban al clic fácil.

Modelo em cuestion

La cuestión de fondo tras el ajuste es si existe un modelo rentable para las noticias digitales. Los medios nativos online se arrimaron a los gigantes tecnológicos y se adaptaron a sus gustos para ganar audiencia pero a la vez quedaron expuestos al vaivén de los algoritmos. No solo el de Facebook. Google también realizó dos cambios significativos en el suyo en 2018, uno para dar visibilidad a los vídeos en las búsquedas.

La apuestaLos médios nativos online se arrimaron a los gigantes tecnológicos y se adaptaron a sus gustos para ganhar audiência pero a la vez quedaron expuestos al vaivvén de los algorismos

“No se ha planificado el crecimiento al ritmo de los beneficios y hemos pagado el pato”, afirma Marcos Chamizo, que fue director artístico en el canal español de BuzzFeed. Las exigencias de un retorno rápido de la inversión del capital riesgo también fueron determinantes en este medio.

PlayGround, a principios de 2018, presumía de ser el medio de habla hispana con más visualizaciones de Facebook. En febrero de este año despidió al 50% de su plantilla. “Facebook nos encumbró y luego nos hundió”, admite un cargo intermedio que prefiere conservar el anonimato. “Pero no fue el único problema, también hubo mala gestión”, añade.“Facebook ve a los médios como clientes y competidores; es uma alainza antinatural” opina Ferran Lalueza“Siempre ha sido una alianza antinatural, pues Facebook ha visto los medios como un potencial cliente y, desde el punto de vista publicitario, como un competidor”, valora Ferran Lalueza, profesor de la UOC y especialista en Social Media.

Campbell Brown, directora de asociaciones de medios globales en Facebook, lo dejó claro cuando reconoció, en una charla de la Sociedad Americana de Editores de Revistas, que la red social “por su naturaleza, cambia constantemente y no es confiable”.

Esta crisis coincide con el éxito de los muros de pago y las suscripciones digitales de medios tradicionales como The New York TimesThe Washington Post o The Atlantic, pero también de modelos de donaciones como el de The Guardian británico. “La prensa cometió el error, al principio, de regalar el contenido, y es muy difícil hacer marcha atrás pero sí o sí hay que instaurar muros de pago, no se puede continuar con la gratuidad de ahora”, asegura Àngel Bonet, autor del libro El tsunami tecnológico.

Bonet, experto en innovación y marketing, advierte que en el periodismo “el proceso se deformó, quien se lleva los beneficios es el distribuidor y no el productor”, y augura que “en treinta años, el sector se parecerá al de ahora como un huevo a una castaña”

La viralidad y las “fake news”

La otra crisis que atenaza el futuro de los medios viene provocada por la proliferación de fake news. Cada vez hay más iniciativas de fact checking para verificar artículos. La agencia de noticias France Press acaba de anunciar la extensión de su canal Factual a España y Facebook cada vez dedica más recursos humanos y económicos para formar grupos de detectores de noticias falsas. La Vanguardia ha creado un equipo de fact checking, que de momento centra sus esfuerzos en informaciones sobre la Unión Europea.

Pero hay temores, como el anuncio de fusión de Facebook, Messenger y WhatsApp, todas controladas por Mark Zuckerberg. “WhatsApp es peor para las ‘fake news’ porque te da la sensación de más confianza; en Facebook al menos la presión social obliga a actuar contra los bulos, pero conociendo la trayectoria de Facebook, la integración asusta”, pondera Ferran Lalueza, experto en redes sociales.

La búsqueda de la viralidad también influye en la agenda política. Trump, Bolsonaro y otros dirigentes mundiales lo han aprovechado. Ahora beneficia en España a Vox, que goza de gran exposición mediática pese a ser una fuerza extraparlamentaria.

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